Ha pasado ya más de medio año desde que Donald Trump fue elegido como nuevo Presidente de los Estados Unidos el 8 de Noviembre de 2016. Aquel día, todos los medios internacionales se hacían eco de la insospechada victoria del magnate norteamericano. Su discurso populista y antiglobalizador bajo el lema de “Make America Great Again” le catapultó hacia lo más alto de la Casa Blanca. El mundo se temía lo peor.

Se hablaba de catástrofe, de apocalipsis, de caos. El muro con México, los bloqueos comerciales, las deportaciones de inmigrantes, posibles conflictos militares internacionales… El panorama no era nada esperanzador. Las bolsas europeas abrieron al día siguiente con fuertes caídas, anticipando la tormenta financiera que se avecinaba proveniente del otro lado del Atlántico. Pero… ¿qué fue lo que pasó?

Pues lo que realmente pasó fue que el mercado bursátil estadounidense no solo no sufrió fuertes caídas, sino que cerró su sesión en… ¡positivo! ¿Cómo puede ser? ¿Se han vuelto locos todos los brokers de Wall Street? Sin duda, una reacción totalmente inesperada. A raíz de este hecho, las bolsas europeas corrigieron sus pérdidas y los mercados volvieron a la calma inicial. Y ya, nada más se supo.

Seis meses más tarde, el plan Trump sigue adelante. Sus promesas se mantienen en pié: proteccionismo, aumento del gasto militar, creación de empleo y reducción de impuestos. Esta última medida parece habérsela tomado muy en serio. Trump quiere reducir el Impuesto de Sociedades de un 35% a un 15% (la mayor rebaja en la historia de USA). Y no solo eso, también ha propuesto bajar los impuestos sobre la renta, eliminando los siete tramos existentes para dejar solo tres del 10, 25 y 35%, dejando exentos de declaración a aquellos individuos que cobren menos de 24.000 dólares anuales.

Estas noticias parecen haber sentado muy bien en los pasillos del parqué norteamericano. Los tres índices bursátiles más importantes de Estados Unidos han crecido a un ritmo de dos dígitos en el último medio año. El Dow Jones se apunta una subida del 14%, el S&P 500 del 12% y el NASDAQ presenta la mayor subida de los tres con un 17%. Todos los índices han tocado máximos históricos durante este período de presidencia del excéntrico magnate. Veamos los gráficos de dichos índices en estos seis meses (08-11-2016 a 08-05-2017):

DJIA
El Dow Jones ha subido desde los 18.339 puntos a 21.012 puntos (+14,57%)
NASDAQ
El NASDAQ, el índice tecnológico estadounidense, ha experimentado una espectacular subida desde los 5.193 puntos hasta los 6.102 (+17,5%)
S&P500
El Standard & Poor’s 500 sube desde los 2.139 hasta los 2.399 puntos (+12,13%)
Viendo estos gráficos, cualquiera diría que la economía estadounidense va viento en popa. Parece ser que los mercados han recibido bien esa enorme bajada de impuestos a las empresas, lo cual es señal de mayores beneficios. Es muy posible que muchos gestores de fondos hayan cambiado la ponderación de sus carteras, reduciendo su exposición a bonos estadounidenses y aumentando su porcentaje de acciones buscando esos dividendos tan apetecibles. De ahí esa gran subida en el precio de las acciones.

Ahora bien, ¿qué hay de la economía real? Y con economía real nos referimos no solo a las empresas, sino también a las finanzas públicas y las familias estadounidenses. La idea de Trump es reducir la carga fiscal a empresas y familias para incentivar la inversión y el consumo, lo cual llevaría a su fin último: la creación de empleo.

Coincideremos en que esa idea no es del todo mala ni descabellada. Sin embargo, es interesante que nos planteemos una pregunta: ¿cómo piensa Trump financiar ese gasto? Una bajada tan drástica de impuestos a las empresas acompañada de otra bajada a todos los tramos de renta, y sumada al aumento del gasto militar, solo nos puede conducir a un camino… Deuda. Veamos el siguiente gráfico, que muestra la deuda sobre PIB de USA desde 1980 hasta 2016:

united-states-government-debt-to-gdp
Fuente: http://es.tradingeconomics.com/united-states/government-debt-to-gdp
Como podemos comprobar, la deuda pública de los Estados Unidos ha crecido mucho en las últimas décadas. Ha pasado de situarse alrededor del 30% en 1980 a estar por encima del 100% actualmente. Al igual que a sus antecesores, a Trump no parece preocuparle mucho este hecho. Como diría Keynes: “a largo plazo, todos muertos”.

Aunque desde el ejecutivo de Trump se niegan a aceptarlo. El secretario del Tesoro estadounidense, Steven Mnuchin, ha acudido a un viejo concepto económico para explicar la financiación de semejante rebaja impositiva: la curva de Laffer. El economista norteamericano Arthur Laffer afirmaba que existe un nivel impositivo (t) a partir del cual una subida de impuestos haría bajar la recaudación, y a la inversa. Gráficamente:

Curva de Laffer
De tal modo que, con un crecimiento económico fuerte y sostenido, los efectos sobre las arcas públicas de la rebaja fiscal serían sostenibles a medio y largo plazo. Suponiendo que esto fuera cierto y que la curva de Laffer funcionara, ¿cuál debería ser ese crecimiento? Algunos estudios lo señalan alrededor del 5%. Sin duda, un objetivo bastante alejado de lo que parece la realidad.

Así pues, parece que los frentes abiertos del gobierno de Trump son todavía mayores que los que existían al principio de su legislatura: problemas comerciales con México y Canadá, conflictos internacionales con Rusia y Corea del Norte, guerra de divisas con China (a la que Trump acusó de manipular su moneda para ser más competitivo) y unas cuentas públicas que no cuadran.

Y, para colmo, el Presidente desea derogar la reforma sanitaria de Obama (más conocida como Obamacare) y pretende dejar sin seguro médico a 14 millones de estadounidenses el próximo año con tal de ahorrar 150.000 millones. No cabe duda de que esta medida podría ser una fuente más de tensión y revueltas sociales. Por si faltaba poco.

Así pues, habrá que esperar. Veremos si verdaderamente la economía norteamericana es tan fuerte como reflejan sus mercados o bien si nos encontramos en un período de “exhuberancia irracional” como diría en su obra maestra Robert J. Shiller. Al final, nadie puede huir del tiempo, ese juez insobornable que da y quita razones.

@adrianrgezgil

Un comentario en “Es una Trump-A

  1. Buen artículo Adrián Rodríguez👌🏼Enhorabuena crack!

    En mi opinión, Wall Street reaccionó por expectativas aquella semana por la “gran” promesa electoral, pero en estos meses el crecimiento de beneficios y superación de expectativas en éstos han acompañado a la cotización. También en Europa.

    No se ha aplicado aún la medida del IS. Lo sabremos durante tercer trimestre. Fechas relevantes en los mercados.

    Gracias por el artículo, y por crear un ventana de información para seguir aprendiendo. Ánimo!

    Le gusta a 1 persona

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