Desigualdad

 

Introducción

La desigualdad económica es un valor generalmente aceptado como negativo, no solo entre la opinión publica sino también en círculos académicos. Procuraré abrir debate sobre la desigualdad como variable aislada desde un punto de vista ético y económico escribiendo dos entradas. En esta primera me centro en las implicaciones económicas, la segunda analizará sus consecuencias políticas y extraeré juicios de valor.

En primer lugar, hay que diferenciar entre desigualdad de rentas, de riqueza y de consumo. Analizar cada una de ellas puede llevarte a diferentes conclusiones. Por ejemplo, la desigualdad de patrimonios es mayor que la desigualdad de rentas debido a que las rentas más altas son capaces de ahorrar más, y por lo tanto de acumular mayor capital que las rentas más bajas[1]. Desde otra perspectiva, las desigualdades de consumo son interpretadas económicamente en cuanto a bienestar. Además, es preciso diferenciar entre las desigualdades que se producen dentro de países y las que se producen entre países.

En este análisis me centro en la desigualdad de renta y dentro de países. Tomando como unidad los hogares y la renta disponible. En caso contrario, lo indicaré.

Desigualdad y pobreza

La desigualdad es más compleja de lo que parece, dado que el concepto se refiere la disparidad de riqueza entre individuos, indirectamente puede estar hablando de pobreza o no, de crecimiento económico o no. Un incremento de la desigualdad no tiene por qué implicar un aumento de la pobreza, como muchas veces es interpretado, probablemente unido a la visión de la riqueza como una tarta a repartir entre los ciudadanos, un juego de suma cero. En cambio, la desigualdad no te lleva a ninguna conclusión clara, especialmente si se trata de indicadores sintéticos como el Coeficiente de Gini.

Extraer conclusiones de datos de desigualdad es confuso. Hablando en términos de renta disponible, España y Noruega eran más igualitarios en 1990 que en 2014. Sin embargo, hoy en día de media podemos considerar a sus habitantes aproximadamente el doble de ricos en cuanto a poder adquisitivo. Brasil era en 1990 más desigualitaria que en 2014, y al igual que los países anteriormente nombrados, es más rica hoy en día que entonces. Por último, Singapur es más desigual que España y menos desigual que Brasil. Pero mucho más rico que éstos.

Tabla 1. Coeficiente de Gini (renta disponible hogares)

  1990 2014
España 27.7 34.6
Noruega 21.7 25.6
Singapur 41
Brasil 58.2 49.5

Fuente: (Roser, Thewissen and Nolan, 2017) y (Roser and Ortiz-Ospina, 2017)

Tabla 2. PIB Per cápita USD precios actuales

  1990 2014
España 13,767.4 25,684.7
Noruega 28,242.9 74,481.8
Singapur 11,864.3 52,888.7
Brasil 3,071.6 8,677.8

Fuente: (Databank.bancomundial.org, 2017)

La desigualdad puede incrementarse significativamente e implicar que cada uno de los ciudadanos vive mejor hoy en día que entonces. Así mismo, la igualdad de rentas puede aumentar y sin embargo suponer que los ciudadanos reciban menores rentas. Para el primer caso podemos pensar en Australia, cuyo índice Gini ha pasado de 0.28 (1981) a 0.33 (2010), no obstante, cada uno de sus deciles ha incrementado su renta disponible al menos un 32% en ese tiempo. Cada decil es entre un tercio y un medio más rico. Lo único que las rentas más altas lo han hecho en mayor proporción que sus inferiores.[2] Por el contrario, Grecia tras la crisis ha disminuido su desigualdad levemente de un coeficiente de Gini de 0.338 (2010) a 0.335 (2011). Pero esto ha sido porque, aunque todos los deciles han perdido renta disponible, las rentas altas lo han hecho en mayor proporción. En concreto, el decil superior ha visto decaer su renta en un 62%, el decil mediano un 29.8% y el decil más bajo un 30% entre 2009 y 2011.[3]

Al contrario que los ejemplos anteriores, podría ocurrir que un aumento de la desigualdad de rentas ocurra al mismo tiempo que un aumento de pobreza global, como es el caso de España durante la crisis, donde todos los deciles han visto disminuir sus rentas[4]. O que aumente tanto la igualdad como ingresos de los ciudadanos (ejemplo Brasil).

Para resumir, con datos de desigualdad no podemos extraer conclusiones en cuanto a si un país es más rico o más pobre hoy en día que años atrás. O si es más o menos rico que otro. Lo único que sabemos es si las rentas, riqueza o consumo se distribuyen más o menos igualitariamente. Exclusivamente analizando cómo ha variado cada decil respecto a un año de referencia y midiendo el índice de Gini a la vez podemos extraer conclusiones precisas. Y es que, en definitiva, desigualdad no es lo mismo que pobreza. Un aumento de una no tiene por qué suponer aumento en la otra. En concreto, analizando grupos de países podemos comprobar que los países desarrollados ven incrementar sus rentas, pero de forma más desigualitaria. Mientras los países en desarrollo que mantienen un crecimiento económico alto son capaces de disminuir su desigualdad[5]. Como el segundo caso agrupa a mayor número de personas a nivel mundial, las desigualdades globalmente están disminuyendo.[6]

Tabla 1. Desigualdad de ingresos (renta disponible) medido por el coeficiente de Gini.

  1981 2010
Reino Unido 26.3 33.6
EEUU 30.9 36.9
Australia 28.1 33.1
Japón 22.5             25.4 (2008)
Francia 32.56 30.3
Malasia 52.9             40.1 (2014)

 

Fuente: Roser, M. and Ortiz-Ospina, E. (2017). Roser, M., Thewissen, S. and Nolan, B. (2017). Los datos de EEUU, Malasia y Francia corresponden a 1979.

Desigualdad y crecimiento económico [7]

La influencia de la desigualdad sobre el crecimiento económico ha sido estudiada en la teoría económica pero las conclusiones no han sido definitivas. La teoría ha planteado tanto relaciones de causalidad positivas como negativas. La desigualdad como causa positiva en el crecimiento económico vendría dada debido a que las cohortes más altas podrían impulsar la inversión y entonces, generar crecimiento económico. Además, generaría un “factor esperanza” que incentiva a sus ciudadanos a formarse.  En cuanto a su efecto negativo se explica cómo las cohortes más bajas no son capaces de invertir en capital humano (gasto educativo, alimentación o sanidad) y, en consecuencia, no ser más productivos. Igualmente, se postula como la desigualdad daña las instituciones, aumenta la criminalidad y polariza los intereses de los ciudadanos.

Hasta ahí la teoría, la evidencia deja claro un hecho: la desigualdad está correlacionada negativamente con el crecimiento económico. Es decir, los efectos negativos parecerían tener más peso que los positivos. No obstante, hay que tener en cuenta que correlación no implica causalidad. Por ejemplo, puede existir alguna variable que influya en ambas o que la dirección de causalidad no sea la esperada.

Hay Estudios del FMI o OCDE que parecen indicar que la desigualdad perjudica al crecimiento económico[8] mientras otros son más escépticos en cuanto si la desigualdad per se[9] lo provoca o solo en ciertas situaciones de empobrecimiento de una parte de la población.

En conclusión, no se niega la correlación negativa. Lo que no está claro es la causalidad, dependiendo si la desigualdad aumenta por un incremento de riqueza en los deciles superiores o por un descenso de la riqueza de los deciles inferiores se pueden llegar a conclusiones distintas[10]. O incluso si la desigualdad es relevante en el crecimiento económico[11].

@alvarojanez7

Referencias bibliográficas

[1] Por ejemplo, en Francia el decil superior acumulaba un 60% del patrimonio total en 2010. Mientras que ese mismo decil recibe menos del 35% de las rentas de la renta nacional total. Piketty, T. (2015). El capital en el siglo XXI. 1st ed. Barcelona: RBA, pp.359 y 453.

[2] (Roser, Thewissen and Nolan, 2017) online: https://ourworldindata.org/incomes-across-the-distribution/#australia-rising-inequality-but-everyone-is-better-off

[3] (Roser, Thewissen and Nolan, 2017) online: https://ourworldindata.org/incomes-across-the-distribution/#greece-inequality-is-falling-yet-everyone-is-losing

[4] El coeficiente Gini pasó de un 32,9 (2009) a un 34,7 (2014). INE. Coeficiente de Gini. [online] Available at: http://www.ine.es/jaxiT3/Tabla.htm?t=9966. En cuanto a como todos los deciles vieron caer sus rentas: (Banco de España, 2017), y más brevemente en: (Rallo, 2017)

[5] Es un caso general. Así lo demostraron en el pasado los países que hoy en día son desarrollados y hoy lo demuestran casos como Malasia, Indonesia o Brasil. Pero hay excepciones como China (Sala-i-Martin, 2006).

[6] (Sala-i-Martin, 2006)

[7] Caldera, J. (2014). Rallo, J. (2017a). Campos, A. (2017).

[8] En (Campos, 2017) se indican: OCDE (2014), «Focus on Inequality and Growth». Dabla-Norris, E. et al. (2015), «Causes and Consequences of Income Inequality: A Global Perspective», FMI. Jonhatan D. Ostry, Andrew Berg y Charalambos G. Tsangarides «Redistribution, Inequality and Growth», IMF Staff.

[9] En (Rallo, 2017a) se indican: “Does the Profile of Income Inequality Matter for Economic Growth?: Distinguishing between the Effects of Inequality in Different Parts of the Income Distribution” Sarah Voitchovsky; “The Inequality-Growth Relationship – An Empirical Reassessment” Galina Kolev y Judith Niehues; “A Meta-Analytic Reassessment of the Effects of Inequality on Growth” Neves et alii 

[10] (Rallo, 2017a) indica “Does the Profile of Income Inequality Matter for Economic Growth?: Distinguishing between the Effects of Inequality in Different Parts of the Income Distribution” Sarah Voitchovsky

[11] (Rallo, 2017a) indica “A Meta-Analytic Reassessment of the Effects of Inequality on Growth” Neves et alii 

 

 

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